Clase de filosofía con un superhéroe

Sólo hay un superhéroe con poderes en Wachtmen, el resto son personas comunes, entrenadas pero humanas, escondidas bajo máscaras. Máscaras que pasan de una a otra generación.

Quien quiera que espere una típica película de superhéroes saldrá decepcionado. Los fans del cómic, en cambio, conscientes de la profundidad de la obra entienden que la película sea por momentos más lenta de lo que en un film de acción cabría esperar.

Por supuesto que hay acción, peleas, sangre, quizás demasiada, no son superhéroes infantiles, perdón, habíamos quedado en que no eran superhéroes, son personas, con sus miedos, sus fracasos a cuestas, sus inseguridades, sobre todo sus neuras, su cinismo, en fin, de carne y hueso.

La lucha del bienj contra el mal que representan este tipo de películas (superhéroe contra villano) queda completamente difuminada en Wachtmen, porque los “vigilantes” son humanos, y por tanto cometen errores y sus conceptos del bien y del mal son susceptibles a sus complejas personalidades.

Al principio hablábamos de que sólo uno era un auténtico superhéroe con poderes, el Dr. Manhattan, curiosamente al que se tacha de estar completamente despegado de la condición humana.

¿Es acaso la condición humana susceptible de cambiar,  o siempre seremos lobos para nosostros mismos?

9788467433982

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